Nuestra historia

Emplazado en un local de la mítica calle Manuela Malasaña que da nombre al popular barrio, zona emblemática de casticismo y solera madrileña–, el restaurante Albur se ha convertido, desde su fundación, en una referencia gastronómica de la zona.

El local ha sido taberna y casa de comidas desde 1933, pero ha sido el Albur el que, en 1995, incorporó y actualizó la gastronomía tradicional española. Desde entonces hemos apostado por una cocina casera, sustanciosa y honesta, basada en el recetario de siempre, pero incorporando

aportaciones de autor que respetan la calidad de los productos artesanales que traemos de origen, muchos de ellos elaborados con técnicas de producción sostenibles.

¿Y porqué Albur? Nuestro nombre significa juego, envite, apuesta, suerte, azar, fortuna… En México adopta un nuevo sentido, un juego de lenguaje en el cual los albureros –los jugadores– desafían y miden su ingenio y agudeza a la hora de descubrir otras acepciones a las palabras.

Y repasando la historia del término optamos por llamar Albur a esta taberna del centro de Madrid. En ella, un diablillo gordo, con su caldero y su tridente, revela que el comer tiene algo de la caldera, de la cocción, de la lumbre y del fluido, y está ligado a la caída en el pecado, en este caso, en el del buen comer. Con este símbolo de bicefalia invitamos a probar la cocina tradicional y las innovaciones que en ella hacemos.

Y, en fin, este ir y venir de una cabeza a la otra recuerda que lo de comer, beber y convivir tienen siempre en la taberna algo de azar, de juego, de hado y, ¿porqué no?, de duende.